> ## Content Index
> Fetch the complete content index at: https://elsentidodelapoesia.com/llms.txt
> Use this file to discover other available public pages before exploring further.

# Almuñécar
- URL: https://elsentidodelapoesia.com/almunecar/
- Published: 2015-08-18T14:33:00.000Z
- Updated: 2015-08-18T14:33:00.000Z
- Author: Óscar Santos Pradana
- Tags: Uncategorized, #wordpress-migration-2026-10-15, #wp, #wp-post, #Import 2026-10-15 21:19

Este verano de 2015 estuve unos días en Almuñécar, Granada, sitio donde he veraneado siempre. Esta ciudad costera me ha acompañado desde mi más tierna infancia, cuando aún vivían mis abuelos. Como comprenderéis, al llegar a Almuñécar me asaltó una infinidad de recuerdos, tanto de mi niñez como de tiempos más recientes, vinculados todos ellos al mar. La costa sexitana, es decir, de Almuñécar, es la que me ha visto crecer año a año y, por ello, el mar y el tiempo constituyen un elemento mismo en esta poesía. De este modo, el mar, o el tiempo, son la vida misma, con sus facetas buenas y malas, idea que reflejo entre los versos 22 y 28 con las antítesis adjetivales que atribuyo al mar. Espero que os guste.
  
  
 **Almuñécar**

  
 Me despido ya de la playa sexitana.

 He estado sentado a las orillas del tiempo

 en esta última y gran semana

 respirando y exhalando el sabor veraniego.

  
 He estado, siempre que venía a Almuñécar,

 acurrucado entre los brazos del mar.

 Tan fiero… y tan tranquilo.

  
 Ahora me doy cuenta

 de que desde niño me bañaba,

 sin saberlo,

 en el mar inmenso que es el tiempo.

 Tan abrumador… y tan lejano.

  
 Ese mar oscuro, por la noche

 abisal, tenebroso y extraño,

 me hacía sentir al borde

 de una brecha inconmensurable,

 negra, aterradora y susurrante.

  
 Mi imaginación me la pintó como temible.

 Mi mente dibujó la silueta macabra

 de un mar sin forma.

  
 Pero no; no lo era para nada.

  
 Ahora soy consciente de que esa mar,

 azul y negra, tranquila y tempestuosa,

 arrulladora y austera, juguetona y fatal,

 son el mismo mar, cuyas suaves olas,

 me acariciaban los pies pueriles,

 unos pies de niño que, por el tiempo,

 han crecido.

  
 Me siento en la orilla apasionado

 por aquel palo de lluvia sin fin,

 y por aquel reloj de arena

 que me han curtido los pies.

  
 Aquel palo de lluvia y aquel reloj de arena…

 Escucharlo merece la vida,

 y vivirlo, la pena.

  
 Óscar Santos Pradana